– William Hazlitt
Luego de convencerme por mucho tiempo de crear este espacio para compartir, principalmente, mi experiencia de vida con una enfermedad autoinmume, me di cuenta que aun no sentía la valentía para hablar al respecto. Pensaba que sí, pero al sentarme a escribir, las palabras se estancaban, y las lágrimas saltaban de tristeza, nostalgia y cierto coraje. Viví por mucho tiempo con dolor crónico en mi cuerpo. Dolor que me detenía en muchas ocasiones de realizar desde tareas simples y cotidianas hasta salir a trabajar y estudiar.
Ha sido un proceso complejo para mi. Pero hoy desperté con el valor y las energías de comenzar a compartir mi experiencia. Decido escribirlo no porque sea la mejor historia heroica que leerás o lo que será el próximo “best seller” sino porque necesito sentir esa determinación de que ni mi condición pasada ni la actual dominarán más mi mente, mis emociones y mi cuerpo. He decidido comenzar y confío en continuar compartiendo lo que ha sido mi experiencia y mi lucha diaria. Mi mayor anhelo es que quien lea estas palabras sienta la inspiración de emularme al tomar acción en aquello que ha estado postergando por un buen y largo tiempo.

Hace cinco años fui diagnosticada con Artritis Reumatoide. La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune progresiva que afecta, principalmente, las articulaciones del cuerpo. Se caracteriza por afectar, las articulaciones periféricas (manos, pies, muñecas, hombros, codos, caderas y rodillas). Los síntomas generales son similares a la de la gripe. Estas incluyen cansancio extremo, fatiga, sensación de malestar, fiebre ligera, inapetencia y pérdida de peso corporal en las que se produce dolor, hinchazón y rigidez sobre todo por la mañana o después de periodos prolongados de reposo.
Además de dañar las articulaciones y los tejidos circundantes (tendones y músculos) que puede provocar una disminución de la movilidad y de la función articular, la inflamación crónica puede afectar a otros órganos como el corazón, el pulmón o el riñón. También puede afectar la piel, los vasos sanguíneos, los ojos y la sangre.

Recuerdo lo duro y triste que fue para mi el día en que mi Reumatóloga lo confirmó. Lloré mucho, lloré desconsoladamente. Fueron días difíciles para mi y mi familia. Andaba triste, exhausta y desanimada. Por mucho tiempo estuve renuente ante el diagnóstico. Cada día se me hacía más difícil pues necesitaba adaptar mis rutinas diarias para minimizar el esfuerzo y reducir la posibilidad de provocar lesiones en mis articulaciones.
En ese momento estaba cursando mi segundo año universitario a nivel doctoral. Tuve que desistir de continuar estudiando. Sentí que fracasé y que me traicioné a mi misma. Me sentí muy mal al renunciar a una de mis más grandes metas. La angustia y el dolor incrementaron. Podían pasar entre tres a cinco días sin poder moverme con agilidad.

No sabía cómo enfrentar mi nueva realidad. Evitaba pensar en ello, pero era inevitable pues el dolor me acompañaba día y noche. Luego de dos años y medio de negación, decidí aceptar mi nueva realidad. Debía ser responsable conmigo misma y enfrentar mis temores. Tenía varias opciones para tratar mi enfermedad. Entre ellas varios medicamentos tipo esteroides para disminuir la inflamación y retrasar la degeneración del tejido, analgésicos para tratar el dolor y fármacos antirreumáticos. Ninguno de ellos me parecía viable para mi porque consideraba que sus efectos secundarios eran demasiado nocivos para mi salud.
Si no escojo uno de los tratamientos ¿qué haré? Me pregunté muchas veces. Entonces pensé que en vez de remediar podría comenzar a investigar más a fondo las causas y trabajar por evitar y/o disminuir el desarrollo de mi enfermedad y los síntomas que tanto me aquejaban. Luego de leer mucho e investigar encontré que tenía otras opciones a las que la medicina tradicional me ofrecía como comenzar a modificar hábitos alimenticios, incorporar suplementos y antiinflamatorios naturales, rutinas de ejercicios para fortalecer el sistema musculoesqueletal y diseñar un nuevo estilo de vida para prevenir el desarrollo de la AR.

Aunque no se sabe con seguridad las causas de la enfermedad, sí hay sospechas e investigaciones que sugieren que el desarrollo de la enfermedad puede ser generada por causas genéticas, ambientales, por el desarrollo de otras enfermedades inmunitarias como la celiaquía (trastorno digestivo que afecta al intestino delgado) ya que esta enfermedad puede causar problemas digestivos a largo plazo e impedir la obtención de nutrientes necesarios.
Así que comencé a preguntar e investigar por enfermedades y condiciones de salud en mi familia. También sobre los factores ambientales a los que me he enfrentado, como niveles hormonales, factores dietéticos y vitamínicos, exposición al sílice, al tabaco y a bebidas alcohólicas. Me orienté sobre el peso recomendado de acuerdo a mi edad y estatura. Anoté cada hallazgo y me aventuré a buscar respuestas.

Podrías pensar que pude atender mi enfermedad aceptando uno de los tratamientos propuestos por mi reumatóloga. Pero eso implicaría a que le entregaría mi vida y mi salud a un tratamiento cuyo fin principal es hacerme dependiente de él y una vez este ya no sea suficiente para mi cuerpo tendría que buscar otra dosis más alta u otro medicamento más fuerte. Este, en mi opinión, se ha convertido en el más grande mercado de nuestros tiempos: la industria farmacológica. ¿Cómo podríamos explicar que en Estados Unidos el costo de producción de un medicamento sea de unos cuantos centavos y luego el precio de venta en el mercado sea de cientos de dólares? (Menciono EU porque es de donde Puerto Rico recibe los medicamentos).
Decidí por comenzar evaluando qué comía y cuándo lo comía. Mis hábitos alimenticios correspondían a mi estilo de vida. Mi día comenzaba desayunando algún cereal con leche y me preparaba para el trabajo. Casi siempre saltaba el almuerzo porque no me daba el tiempo. Llevaba una vida muy ajetreada en donde me encontraba, en muchas ocasiones, comiendo a las millas en un estacionamiento de algún restaurante de comida rápida o mientras conducía del trabajo a la universidad o hacia la iglesia.
Sin darme cuenta no me estaba dando la oportunidad de sentarme a comer un desayuno completo y a organizar mis comidas y meriendas para tener una alimentación sana y balanceada. Además de tener una alimentación nada saludable y desbalanceada(con alto contenido de azúcar, sodio, preservativos, grasas trans y saturadas), vivía con un estrés continuo y con muy pocas horas de sueño. Yo estaba siendo mi propia enemiga. Me propuse comenzar a hacer cambios en mi estilo de vida.
#1 Comencé a eliminar los chocolates de mi dieta diaria. Luego de dos o tres semanas dejé de consumir, poco a poco, alimentos y bebidas con alto contenido de azúcares. Este
proceso no solo es una fase de desintoxicación sino que también es una de desapego y de renunciar a malos hábitos (que si luego de comer necesito un chocolate o tomarme una batida, por ejemplo). Como consecuencia y para crear conciencia de lo perjudicial que es el azúcar en nuestro cuerpo, al eliminar el azúcar de mi dieta por seis semanas, logré perder alrededor de 10 libras. Esto sin realizar ningún otro esfuerzo, pero los beneficios no tardaron en verse. El dolor en mis articulaciones comenzó a disminuir, especialmente en mis talones y rodillas. Fue entonces cuando decidí que podía hacer aún más por mejorar mi salud física y mi salud general.
#2 Comencé a estudiar e investigar más sobre dietas saludables y las más recomendadas para pacientes reumáticos. Me propuse comenzar a
dejar de consumir alimentos altos en carbohidratos y productos con glúten. Esta fue la parte más retante para mi ya que era una adicta al arroz blanco, al pan de panadería, a las pastas y a todo tipo de carbohidrato. Mi nueva dieta consistiría en alimentos ricos en fibra, antioxidantes y proteínas vegetales. Descarté los alimentos basados en lácteos y carnes y los sustituí por leche de almendra, semillas y alimentos altos en proteínas. Opté siempre por alimentos frescos y preparados al momento y evitaba ingerir alimentos procesados o congelados. Así que CERO comida chararra. Los productos frescos siempre conservan mejor los antioxidantes que las enlatadas, cocidas o procesadas. Además, las frutas enteras conservan mejor su valor nutricional que los zumos y jugos.
#3 Me orienté sobre los tipos de ejercicios que pacientes como yo podían realizar sin poner en mayor riesgo mis articulaciones. De
esta forma incluí una rutina de ejercicios diaria, donde caminaba entre 30 a 50 minutos y los combinaba con ejercicios de meditación, tai-chi, yoga y levantamiento de pesas. Todos estos cambios fueron paulatinos, pero constantes haciéndolos parte integral de mi vida diaria.
Luego de nueve meses de haber comenzado mi nuevo estilo de vida…
-
Los dolores en mis rodillas y el resto de las articulaciones fueron mínimas o nulas.
- La rigidez mañanera de mis manos cesó.
- Mi artritis reumatoide comenzó un estado de una remisión.
- Perdí aproximadamente 40 libras.

Querid@s lectores; luego de años de dolores y noches sin dormir logré un estilo de vida beneficioso para mi y el que me permitía disfrutar de una calidad de vida viable y sustentable. No ha sido fácil afrontar cada cambio, pero con determinación, disciplina y persistencia lo he logrado poco a poco.
En este proceso nunca estuve sola. Es importante contar con personas que le apoyen y que estén disponibles cuando sienta desfallecer. Agradezco con toda mi alma a mi amado, mi compañero de vida quien muy a pesar de lo largo y doloroso que ha sido todo este proceso, me ha comprendido y apoyado en esta travesía. Es más, él decidió unirse a todo este nuevo estilo de vida. Él, junto a mi, cambió su rutina diaria e incorporó nuevos hábitos alimenticios y una disciplina de ejercicios acorde a sus necesidades. Al igual que yo obtuvo resultados realmente sorprendentes a favor de su salud y bienestar.

Si padece o está enfrentando una situación de salud o personal NO DUDE en buscar ayuda. Recuerde que quien tiene el poder y la responsabilidad de superar ese obstáculo o prueba es usted. ¡Es su momento! Aproveche cada oportunidad para obtener una mejor calidad de vida y sobretodo vivir la vida en plenitud.
*IMPORTANTE: Recuerde que esta información es basada en mi experiencia y la comparto como información general. De ninguna manera constituye un diagnóstico ni debe sustituir ningún tratamiento. Es muy importante que investigue y consulte a un especialista acerca de su problema, situación o enfermedad.
http://espanol.arthritis.org/espanol/ejercicio/dieta-nutricion/coma-fibra/fibra-alimentos/
https://www.cdc.gov/arthritis/spanish/conceptos-basicos/ejercicio-y-artritis.htm
http://espanol.arthritis.org/espanol/la-artritis/enfermedades-relacionadas/insomnio-trastornos-sueno/sueno-ar/
http://www.reumatologiaclinica.org/es/tabaco-otros-factores-ambientales-artritis/articulo/S1699258X12000964/
https://inforeuma.com/enfermedades-reumaticas/artritis-reumatoide/
https://rheumatology.ucsf.edu/care/docs/RA_MedicineGuide_Spanish.pdf
https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/rheumatoid-arthritis/diagnosis-treatment/drc-20353653
Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel
https://www.niams.nih.gov/es/informacion-de-salud/artritis-reumatoide
http://www.reumatologiaclinica.org/es/sensibilidad-al-gluten-no-celiaca/articulo/S1699258X15000327/
http://espanol.arthritis.org/espanol/la-artritis/enfermedades-relacionadas/gingivitis-artritis/trate-gingivitis-para-ar/
https://www.google.com.pr/amp/s/www.spineuniverse.com/amp/12127
National Institude of Diabetes and Digestive and Kidney Deseases
https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-digestivas/enfermedad-celiaca
https://www.arthritis.org/living-with-arthritis/treatments/natural/supplements-herbs/9-supplements-arthritis.php
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